Siempre es una gran experiencia retratar a un recién nacido. Este tipo de sesiones conllevan unos cuidados especiales, una delicadeza aún mayor de la que tenemos habitualmente, pero sobre todo, están cargadas de una magia única… una nueva vida ha llegado.
Junio me ha regalado unas sesiones muy especiales (ya os iré contando). Una de ellas es la de María, una pequeñita muy curiosa y despierta que nos conquistó desde el primer click. Sus papis, Fran y Paula (a quien aprecio muchísimo) están, como no podía ser de otra manera, totalmente enamorados de ella. No me extraña…
María se pasó casi toda la sesión sin pegar ojo. Estuvo muy atenta a todo y parecía que posaba ante la cámara… Toda una modelo! Es una ricurita con a penas 6 días de nacida, 46cm y 2 kilitos y medio que lo dio todo en la sesión! Y para suerte nuestra, nos regaló un montón de sonrisas. Nos enamoró enseguida. Estuvo tan tan atenta a todo que una vez terminamos la sesión cayó rendida y durmió del tirón como 4 horas!
Gracias Pauli y Fran por compartir estos momentos con nosotros y gracias María por estas fotos tan bonitas que hemos podido capturar para ti.
Os dejo con algunas de las fotos de la sesión para que podáis disfrutar de esta modelito tan especial.






Cada vez que veo estas fotos tengo un recuerdo tan bonito de esa primera foto en familia que nos hiciste, de esa dulzura que desprendes y de esa profesionalidad…desde entonces en todos nuestros acontecimientos importantes estás tu. Gracias Sandra por aparecer ese día en la habitación del hospital y enamorarnos.
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